Todas Sueñan con Mariquita Pérez, un juguete al alcance de muy pocas niñas que se convierte en el símbolo de las desigualdades que existen en el país

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Taller de confección de vestidos de Mariquita Pérez

España busca la autarquía, y ese autoabastecimiento que persigue el país precisa mucho ingenio. Los coches avanzan impulsados por gasógeno y son capaces de desarrollar hasta 80 kilómetros a la hora, se hace jabón con aceite usado, los boniatos pasan por ser patatas y empieza a ser costumbre echar unas gotitas de limón en el pescado para disimular así la frecuencia con que se come medio podrido. Pero el gran hallazgo de estos primeros días de posguerra habrá de ser una muñeca que pasa por ser la última de porcelana. Mariquita Pérez, tal es su nombre, llega a las jugueterías el 11 de noviembre de 1940. Su gestación data de unos meses antes.

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Primer modelo Mariquita Pérez, 1940

Recién acabada la contienda, Leonor Coello de Portugal, su creadora, paseaba por la playa de la Concha de la capital donostiarra cuando reparó en la simpatía que despertaba entre los transeúntes que su pequeña y su muñeca fueran vestidas exactamente igual. De regreso a casa, esta aristócrata vasca decide diseñar un juguete que fuera la réplica exacta de su hija. Tras finalizar los primeros bocetos, se asocia con Pilar Luca de Tena. La nuevas colaboradoras entran en contacto con el artesano juguetero Onil Berbabé Molina y unas semanas después ven la luz las primeras mil unidades de la muñeca.

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Muñeca Pepona de cartón piedra

A decir verdad, lo que es de porcelana en esa pequeña señorita, llamada a desplazar a las peponas que han hecho hasta ahora las delicias de las niñas, es la cabeza. El cuerpo de las primeras Mariquitas es de cartón piedra. Aunque no es un capricho al alcance de cualquiera, su éxito es indudable desde el primer días que se pone a la venta. Su precio oscila entre las 85 y 100 pesetas, que viene a ser lo que cobra un ciudadano medio por diez días de trabajo. No obstante, Mariquita está mucho más apegada a la realidad que Pinocho, el niño de madera que causa sensación en la pantalla merced a la película que acababan de dedicar los estudios Disney al célebre personaje de Carlo Collodi.

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Escaparate Mariquita Pérez

 

Habida cuenta del éxito de Mariquita Pérez, sus creadoras no tardan en proporcionar una identidad a un juguete que quiere ser el fiel reflejo de la burguesía franquista. Todas las niñas saben que Mariquita es hija de un militar andaluz. No es en modo alguno gratuito que el nombre del valiente soldado sea José Antonio, el primero de los caídos de la Nueva España. Como no podía ser de otra manera, el apellido del militar es compuesto –Pérez de la Escalera-, lo que le aporta las debidas resonancias de hidalguía. La madre de Mariquita es una señora de la alta sociedad vasca: Marta Carvajal y Goicoechea. Su alcurnia y su abolengo son idénticos a los de doña Leonor, su creadora. Como todas las niñas bien, Mariquita estudia con las monjas. Son las hermanas del colegio Sagrado Corazón de Madrid quienes le enseñan cuánto ha de saber una señorita. Solo hay una mácula en tan impecable perfil: la afición de la jovencita a veranear en la Costa Azul francesa. Si bien en una primera apreciación puede desprenderse de este apunte cierta aliadofilia, cumple recordar que Mariquita comienza a frecuentar Cannes y demás felices villas del paraíso galo cuando Francia está regida por el gobierno de Vichy, un títere del Reich que, se cree, ha de durar mil años.

 

Ya en invierno, Mariquita acostumbra a frecuentar las estaciones de esquí suizas con el mismo donaire con que toma el aperitivo en cualquier club de campo. Informal o de ceremonia. Sea cual sea la ocasión, Mariquita tiene un modelo apropiado para ella. Su guardarropa está integrado por más de cien vestidos que se comercializan por separado y que las niñas atesoran con verdadera pasión. Pese a ser una miniatura exquisita, el armario de la señorita Pérez de la Escalera está dotado con cinco cajones de gran capacidad. Entre toda la ropa que guardan, hay donde elegir. Trajes de faralaes y de primera comunión, de amazona o de tenista. Zapatos, bufandas, jerseis, calcetines…

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Anuncio Mariquita Pérez, 1942

Son tantos los trapos de Mariquita que los escaparates de las jugueterías donsde se exhiben al público llegan a convertirse en una suerte de tiendas de alta costura. Llamarlas boutiques, como correspondería, está prohibido. Los extranjerismos no tienen cabida en la Nueva España. En cualquier caso, admirando desde el otro lado del cristal el voluminoso ropero de esta señorita de porcelana, muchas niñas y mujeres –que aún lloran a sus muertos de riguroso luto- descubren las últimas tendencias de la moda. Y es que, aunque Mariquita solo está al alcance de unas pocas –una Pepona viene a costar cinco pesetas-, no es menos cierto que se habla tanto de ella que la conoce España entera.

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Portada catálogo Mariquita Pérez

Hay algo ingenuo en un país que cree en la autarquía mientras le agobia el hambre y tiene tiempo que perder jugando a las muñecas. Mariquita protagoniza canciones y espacios radiofónicos. Surgen imitadoras: Gisela, Cayetana, Mari Ló…Son tantas las muñecas bien que mirar los escaparates de las jugueterías es como visitar una academia para señoritas. Pero la fama de ninguna de ellas tiene ni punto de comparación con la de Mariquita.

 

Mariví, una chica tan de buena familia como ella, es la mejor amiga de Mariquita; Juanín Pérez de la Escalera, el hermanito. Los tres integran el triunvirato que preside las jugueterías españolas. Juan Cuentista –nombre de pluma tras el que, según se dice, se esconde el mismísimo Torcuato Luca de Tena- proporciona, en unas historias concebidas al efecto, toda la literatura que envuelve a Mariquita. Pero lo que más llama la atención es la pasión que la muñeca despierta en las pequeñas.

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Mariquita Pérez de comunión

Una de esas historias que aporta Juan Cuentista habla de cómo Mariquita hace su primera comunión y el juguete no tarda en convertirse en el regalo ideal para las niñas que se inician en este sacramento. Tal vez sea este el atuendo con el que más se la admira. Madres e hijas comentan que el vestido es de muselina y de algodón. La niñas que son como Mariquita, al igual que las que quisieran serlo, admiran fascinadas el tocado, los zapatos y la medalla, tanto como la delicadeza de las jaretas y las mangas en globo. Después, igualmente maravilladas, reparan en la distinción de la cadena de la que pende la medalla. Con el correr del tiempo, todas las admiradoras que le surgen en tropel a Mariquita les hablarán de ella entusiasmadas a sus hijas.

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Anuncio cuento Mariquita Pérez

 

Su fama no tarda en traspasar las fronteras. Tanto es así que, unos años después, cuando Eva Perón visite España pedirá una Mariquita Pérez que, por supuesto, le obsequian. Tan admirada por los descamisados argentinos como por los españoles que acuden a aclamarla a la madrileña plaza de Oriente agradecidos por el trigo de Argentina ha enviado a la “madre patria´´para paliar el hambre, Evita demuestra tener los mismos conocimientos de la celebrada creación de Leonor Coello que cualquier niña española.

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Mariquita Model

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Mariquita Pérez reeditada

Se dice que han llegado a venderse un millón de unidades. En vinilo y en plástico, rubia, morena o pelirroja, Mariquita Pérez seguirá fabricándose hasta mediados de los años 70. Será entonces cuando comience a ser desplazada por Barbie, Nancy y los nuevos materiales con los que están fabricadas estas. Ya convertida en todo un mito de la historia del juguete de España, la señorita Pérez de la Escalera regresará a comienzos del tercer milenio. Pero ya no es aquella pequeña regordeta de mofletes sonrosados. Ahora se llama Mariquita Model. Ya no estudia con las hermanas del Sagrado Corazón. Como su nuevo apellido sugiere, sueña con ser una estrella de las pasarelas. Junto a ella se sigue reeditando la emblemática y añorada Mariquita Pérez de toda la vida que despiertan esa nostalgia a quienes disfrutaron de ella.

 

Fuente – El Franquismo, año a año, lo que se contaba y ocultaba durante la dictadura,

vol, 1. Biblioteca El mundo.

Un comentario en “Todas Sueñan con Mariquita Pérez, un juguete al alcance de muy pocas niñas que se convierte en el símbolo de las desigualdades que existen en el país

  1. Pingback: Qué fue de la muñeca Mariquita Pérez? Su historia y su contexto - Eulàlia Restauradora

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